miércoles, 8 de mayo de 2013

Judicialización de la vida

En el Senado Nacional -hace escasos minutos- se aprobó una ley: una norma que reforma el Consejo de la Magistratura. Y ya, en este momentos, la oposición está lista para presentar el escrito ante la justicia para impedir que dicha ley entre en vigencia.
Da igual qué ley se apruebe. Dije la del Consejo de la Magistratura porque es la que se debatió hoy, nada más. Mi punto es otro.
Mi punto es la judicialización de toda ley que intente promulgar el Ejecutivo. Cualquier cosa, sea lo que sea, esté bien o mal, no importa. Tal parece que para la oposición, la onda es judicializar lo que sea se apruebe en el Congreso. Porque "somo' oposición, somo'". Y ojo, que cuando digo "oposición" no me refiero únicamente a los políticos: hablo también de aquellas enormes empresas, esos poderes fácticos a los que no les gusta algo que hace el gobierno por el simple hecho de que afecta sus intereses. Entonces ellos, al igual que los políticos, corren presurosos hacia tribunales con la demanda lista para impedir que una ley se cumpla.
Hoy por hoy, casi como que no hay medida que no se pare. En cuanto el Congreso aprueba una ley, algún trasnochado presenta uno de esos famosos amparos y voilà! La justicia, siempre atenta a los reclamos empresariales, les concede el deseo.
Ahí tenemos a la Ley de Medios, parada hace cuatro años, por obra y capricho de Clarín. Tenemos también a La Nación, que no paga impuestos hace diez años gracias a un amparo. Tenemos la expropiación de La Rural frenada por esos mafiosos que aprobaron cuanto golpe de Estado se haya producido en la Argentina y que ocupan un predio que jamás pagaron. Y -por supuesto- vamos a tener la Ley del Consejo de la Magistratura frenada también por algún buen político samaritano que presente la queja ante los tribunales.

Esta judicialización de la vida me tiene un poco harto. Porque es la manera de frenar la vida política Argentina que encontraron aquellos que no ganan ni a la bolita. Como ellos no pueden ganar lo más importante (los votos), buscan la manera de hacer mula y que el partido les salga a su favor. Y el Poder Judicial, lamentablemente, les hace las veces de aliado en muchísimas ocasiones. Un aliado tan copado que les saca fallos a favor a cambio de algún que otro viajecito, por ejemplo, como el juez De las Carreras.

No recuerdo que haya habido amparos cuando se aprobaron las AFJP, o cuando se decretó un recorte del 13% a los jubilados y empleados estatales, o cuando Aerolíneas Argentinas fue entregada al grupo Marsans, o cuando se cerraban ramales ferroviarios, o cuando se privatizaron los teléfonos, el agua, la luz y el gas, o cuando se formó el corralito.
No hubo amparos con nada de eso que le jodió la vida real, diaria, concreta, a todos los argentinos. Pero sin embargo, ahora los hay cuando se sanciona una ley de medios que democratiza el espectro mediático. Cuando La Nación quiere no garpar lo que garpamos todos: impuestos. Cuando la SRA pretende seguir en un predio que no pagó.
Para todo eso sí hay amparos, para esos reclamos sí existe la "justicia".

Really?
¿De veras?

No me jodas.

"Justicia" la mía. Esto no es justicia. Esto es simple y puro palo en la rueda, no dejar que el gobierno gobierne, extorsión, como lo quieras llamar.

Pero no es justicia.

martes, 7 de mayo de 2013

"A Néstor lo mataron!!!" Sí, cómo no...

Cortito y al pie.

Me tiene harto de todo hartazgo una supuesta "carta" que anda circulando por las redes sociales, en la que dice que a Néstor Kirchner lo mataron y bla bla bla. La supuesta carta la escribe un (otra vez) supuesto médico que (una más, y van) supuestamente se llama Raúl Vizcaino, y hasta da su número de documento y todo!!! Qué groso el Dr. Vizcaino, hasta nos facilita su DNI para que el desorientado lector no desconfíe de su palabra, su buen nombre y honor, y -sobre todo- no dude de que NK en realidad no murió de un ataque cardíaco, sino que lo asesinaron de un balazo en la cabeza. Increíble el grado de delirio cósmico que tuvo el o los que inventaron ese mail

A ver si ponemos los patitos en fila, muchachada:

El "doctor Raul Vizcaino" no existe. ¿Se leyó bien? NO - EXISTE. No hay ninguna persona llamada Raúl Vizcaino nacida entre los años 1951 y 1952.
¿Y por qué digo esos años de nacimiento? Por el número de DNI que aparece en la carta, mis queridas palometitas, que es 10.083.432. Los DNI 10.000.000 en adelante son de gente de aproximadamente 60 años, que nacieron en los años 1951 y 1952.
Y hablando de DNIs... ese número de Documento Nacional de Identidad que se lee en ese mamarracho que circula como virus por la red (10.083.432) pertenece a una señora llamada Ester Alicia Czaczkowsky, de 61 años, que trabaja como empleada y vive en Wilde, provincia de Buenos Aires.
Un poco lejos de El Calafate queda Wilde. Un poco femenina la señora como para llamarse Raúl. Un poco empleada para ser médica.
Un poco demasiado falso todo lo que vomita esa "carta", ¿no les parece?

Sé que desmentir semejante burrada obvia es bastante bobo. Lo sé.
Pero primero que nada, yo soy bastante bobo, así que de última, la desmentida me va como anillo al dedo.
Y segundo, aunque todos ustedes, gente de neuronas activas, se hayan dado cuenta al toque de esta ridiculez suprema, piensen que hay otras tantas personas a las que pareciera no funcionarles del todo bien la sinapsis y se comieron este pastelito entero (posiblemente votantes de Carrió o Alfonsín Jr, pobrecitos ellos, porque te tienen que funcionar mal las neuronas para votar a esa gente).
Creo que nunca está de más aclarar las cosas, por más pequeñas y sin importancia que parezcan. Así que eso es lo que estoy haciendo acá.
Y como ya terminé de aclarar esta inmensa paparruchada (siempre de dio gracia esa palabra), me voy a hacer algo más productivo que esto. Como ser, por ejemplo, rascarme el huevo izquierdo que en este preciso instante me está picando bastante.
Hasta luego, pórtense bien.
Y no se crean todas las giladas que les aparecen escritas en el monitor.

jueves, 11 de abril de 2013

Y sigue el recreo!!! Otra peli para bajar

No, mis queridas palometitas, no voy a abandonar mi costumbre de escribir sobre política y esas yerbas. Es sólo que a veces se me da por hacer otras cosas, vieron, y una de ellas es subir alguna que otra película para -espero- deleite de muchos.

Y siguiendo con los hermanos Coen (como en mi anterior artículo), en esta ocasión les dejo una película que está cabeza a cabeza peleando el primer puesto en materia de mis favoritos con The Big Lebowski: O Brother, Where Art Thou?

Este film cuenta la historia de Everett McGill (George Clooney), Pete (John Turturro) y Delmar O’Donnell (Tim Blake Nelson), tres presos que se escapan de prisión con el objetivo de recuperar 1 millón de dólares que Everett dice haber robado y escondido antes de su encarcelación. El tema es que se tienen que apurar para encontrarlo porque en cuatro días, el valle en el que está enterrado va a ser inundado para crear un lago artificial como parte de un proyecto hidroeléctrico.
En el camino hacia el dinero les pasan miles de cosas imprevistas y locas (sin contar el hecho de que los están buscando para devolverlos a la cárcel). Tan insólitos son algunos de los episodios que les suceden, que uno de ellos lleva a que terminen grabando un tema que luego se hace furor ("Man of Constant Sorrow")

A mi parecer, una gran comedia de los hermanos Ethan y Joel Coen.











Nombre del archivo: O Brother, Where Art Thou (2000)
Formato: AVI (comprimido con Winrar)
Idioma: Inglés
Subtítulos: Español (srt)
Resolución: 640X272
Duración: 1:47:11 hs
Tamaño: 699 MB
Links: 4























O Brother - Link 1

O Brother - Link 2

O Brother - Link 3

O Brother - Link 4

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domingo, 7 de abril de 2013

Recreooo!!! Cine para bajar

Y sí, amigos y amigas lectores de este blog : hay veces en las que no hablo de política. Vieron cómo es esto, uno tiene más de una pasión en la vida, generalmente.
Y en esta oportunidad, esa pasión es el cine. Paso a dejarles una de mis películas favoritas de todos los tiempos: The Big Lebowski (o El Gran Lebowski, tal es su nombre en español).

Para los que no la conozcan, les digo que esta genialidad es un film hecho por los hermanos Joel y Ethan Coen, y gira en torno a la vida de The Dude (Jeff Bridges), un tipo que ya se pasa de hippie y aterriza directamente en la vagancia consuetudinaria como estilo de vida.
Un buen día, este simpático lumpen es confundido por otra persona que tiene su mismo nombre, pero que a diferencia de The Dude, es un hombre millonario. El problema es que quienes lo confunden son un par de matones que le quieren sacar dinero (al Lebowski forrado). Dinero que The Dude obviamente no tiene, porque como dije antes, es un vago redomado.

A lo largo de la película, además de The Dude, podemos ver a dos personajes que son los amigos del personaje principal: Walter Sobchak (interpretado por John Goodman) y Donny Kerabatsos (interpretado por Steve Buscemi). Estos dos tipos son un Cirque Du Soleil de la risa y complementan a Lebowski de una manera magistral a lo largo de la historia. Y si me permiten una opinión personal, les digo que John Goodman está IMPRESIONANTE en este papel. Walter es quizás el personaje que más me gusta en esta película, más que el mismo Lebowski, que es el personaje principal. Ese gordo está tan bien en ese papel que casi hace que The Dude pase a ser mi segundo favorito. No, perdón, estoy mintiendo: "casi" no. John Goodman hace que mi personaje favorito sea Walter, y el segundo, Lebowski, The Dude. Así de una.
En la película también actúan John Turturro (Jesús Quintana), Philip Seymour Hoffman (Brandt), Julianne Moore (Maude) y Tara Reid (Bonnie, la esposa del Lebowski rico).












Nombre del archivo: The Big Lebowski (XViD) [DVDRip] {1998}-YyIiNn
Formato: AVI (comprimido con Winrar)
Idioma: Inglés
Subtítulos: Español (srt)
Resolución: 640X480
Duración: 1:52:12 hs
Tamaño: 834 MB
Links: 5

















Pass: subidoportuqui

domingo, 31 de marzo de 2013

Insultos, boludos e insultos boludos

¿Qué constituye un insulto?
Para empezar, la intención con la que se dice determinada cosa. La intención de una palabra o frase es lo que hace a la palabra o frase en sí. Si uno quiere insultar a alguien diciéndole algo, lo va a hacer. Todo depende de la intención que uno tenga a la hora de proferir X cosa.
Para seguir, el contexto. No es lo mismo decirle a alguien "comés carne de vaca" en Argentina que en la India. En Argentina, nadie consideraría esa frase como insultante, sino más bien como una descripción de una costumbre local. En cambio, en la India, creo que no sólo sería un insulto sino que sería un delito, ya que las vacas son consideradas sagradas en ese país.
Y, para terminar, la etimología de la palabra en sí. Y esto viene muy al final, porque es en extremo relativa. Digamos, por ejemplo, que decirle "puta" a una mujer raramente se puede considerar algo positivo. Etimológicamente, esta es una palabra que no conlleva una carga demasiado positiva que digamos (aunque todo se puede torcer y acomodar). Pero convengamos en que por lo general, no suele ser una palabra amigable per se.

El insulto, la bardeada, la puteada, como lo quieran llamar, depende mucho de las tres cosas que dije anteriormente: la intención, el contexto y la palabra en sí.
Todo junto y por el mismo precio.
No es lo mismo decirle "boludo" a alguien con buena onda que decírselo con mala onda. Si yo le digo a mi amigo "che, boludo, vamos a tomar algo hoy", nadie se ofendería. En cambio, si le digo "sos un boludo, no hagas más eso", quizás el receptor no se lo tome muy bien que digamos.
Porque todo depende de la intención. En el 1º caso, mi intención fue buena, en el 2º, fue mala.
La misma palabra se puede tomar de maneras muy diferentes, dependiendo de lo que yo le quiera decir al otro.

Lo mismo -y mezclado- pasa con el contexto. Suponete que yo estoy con un amigo, y ese amigo me dice "esto es un cáncer, qué mal". No pasa nada, nadie se siente ofendido y probablemente yo me ría ante esa frase.
Pero supongamos que tu amigo Pedro tiene cáncer, y vos decís "esto es un cáncer, qué mal". ¿Cómo lo tomarías cuando te dieras cuenta de la situación de Pedro? Eso depende de muchas cosas, pero convengamos que si vos tenés un amigo con esa enfermedad, lo más probable es que no vas a decir esa frase.
¿Y por qué es eso?
Porque tenés un contexto. Porque sabés que tu amigo tiene esa enfermedad, sabés que es algo choto, que lo hace sufrir, que no le gusta y por eso no nombrás esa palabra en ese contexto. Porque, en ese contexto en el que tu amigo tiene cáncer, esa palabra queda horrible.

La etimología es lo que menos me interesa de todo esto. Creo que las palabras/frases no son ni "buenas" ni "malas" per se, sino que se les da una orientación "buena" o "mala", dependiendo sea el caso. No creo en las malas palabras ni en las buenas. Tiendo a prestarle más atención al por qué se dice X cosa.

Juntando todo
Suponete que vos sos un hombre de veintipico de años, o treintipico, y estás casado. Si alguien viene y te dice "¿cómo está tu señora?", vos probablemente le respondas "bien, rompiéndome las pelotas como siempre" (chicas, no se pongan locas, es una joda... ponele).
Nada malo en esa conversación, ¿no? No hay insulto de por medio.
Pero suponete que tu esposa falleció hace un tiempo. Y esa misma persona de antes -sabiendo de esto- viene y te dice lo mismo, o sea: "¿cómo está tu señora?".
El contexto cambia. Y la intención -claramente- también. En este nuevo contexto, uno puede decir "no me jodas, me estás bardeando, te meto una piña". Mientras que en el anterior contexto, uno no piensa nada ni cercano a eso, no piensa nada malo, de hecho.

Concluyendo
La intención de una palabra o frase lo es todo.
Puede convertir algo en un halago, una descripción o un insulto, indistintamente, dependiendo de lo que uno quiera realmente decir.
"Boludo" no es lo mismo en cualquier contexto. Así como ningún otro vocablo (o frase).
"Sos un forro" tampoco es lo mismo si se dice en un contexto o en otro. Puede ser hasta un halago, si se lo piensa en el contexto adecuado. Y puede ser un insulto de lo más feo, también. Todo depende. Así como "lindo" puede llegar a ser una bardeada considerable, si se la dice con el suficiente desprecio.

La palabra es sólo eso: palabra. El significado que cada uno le de, depende enteramente de otros factores que nada tienen que ver con la palabra en sí. Sino -y como dije al principio- de la intención y el contexto.
Así que, la próxima vez que le vayas a decir algo a alguien, pensá muy bien que qué le querés decir, y no tanto en las palabras que vayas a usar. Porque no sea cosa que le termines diciendo algo que no querés. A menos que seas extremadamente claro, y/o tu interlocutor tenga en claro todas tus intenciones y palabras.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Izquierda, derecha, arriba, abajo, al centro y adentro

Es curioso cómo a veces el ser humano intenta clasificar todo.
Por ejemplo: sos bueno o sos malo. Sos negro o sos blanco. Sos de Boca, de River, de Racing, de Independiente, de San Lorenzo, etc, pero de algún cuadro sos. Sos piola, bobo, inteligente, simpático, gracioso, amargo, serio, tranquilo, nervioso, culto, bruto, buena gente, mala gente, sincero, mentiroso. La corto acá, pero podría seguir por siglos.
En ese casi inevitable intento por encasillar todo lo que nos rodea, la política no está exenta. Siempre -o casi siempre- hay ese impulso que nos obliga a decir "este es de derecha", o "este es de izquierda". Una cosa así, bastante binaria.
Pero resulta que a veces la cosa -siempre hablando en términos políticos- no es tan sencilla como pareciera ser.
Yo, por ejemplo, soy un confeso y contento "K". Kirchnerista, adepto al gobierno, soldado de Cristina, para los que no me entienden.
He recibido "halagos" de lo más variados en todo este tiempo. Algunos me dicen que soy un "zurdo irrecuperable". Otros, que soy un "derechoso incurable". Es gracioso, porque yo soy la misma persona. Sin embargo, mi ubicación política varía depende de quién me clasifique. Puedo ser un defensor de lo más oscuro de la derecha tanto como puedo ser un vocero del comunismo más acérrimo, dependiendo de quién me esté hablando.
Yo no me considero ninguna de esas dos cosas, pero así es cómo me ven algunas personas.
Es curioso -repito- cómo a veces uno pone en un lugar al otro, un lugar inamovible y cierto, y no lo saca de ahí. También encuentro curioso el lugar en el que alguien -quien sea- ubica a X persona, sin que esa persona se reconozca en el lugar ubicado.
Y lo que más curioso encuentro es el hecho de que yo, por ejemplo, no me veo reflejado en ninguno de los dos lugares (izquierda-derecha) en los que me ubican.
Porque según "ellos", para ser de izquierda tengo que aborrecer cualquier medida que se encuadre dentro del capitalismo. Y para ser de derecha, tengo que estar a favor de un Estado ausente y de las leyes que impone el mercado. Y la realidad es que no estoy de acuerdo con ninguna de esas cosas. ¿Y entonces? En dónde estoy? ¿Soy de derecha o soy de izquierda?
¿Dónde me ubico si creo que el Estado tiene que tener un papel primordial en la vida de la gente, pero al mismo tiempo creo que no se puede sacar a relucir la onda sacapecho y expropiar todo?
¿Dónde me ubico si creo que nacionalizar el 51% de YPF es motivo de festejo, y no que "no se expropió lo suficiente" o se "le robó el derecho de los privados" al sacarle ese 51%?
¿Dónde me ubico si creo que la Barrick es un error garrafal pero estoy de acuerdo con la minería?
¿Dónde me pongo si pienso que la deuda externa es ilegal pero creo que el pago al FMI, con todas las quitas que se hicieron, estuvo bien planteado?
¿En qué categoría me encuadro si acepto el mundo capitalista en el que vivimos pero busco la mejor forma de vivir en él, para que la mayor parte de mi pueblo la pase lo mejor posible en su vida diaria? ¿Dónde me ubico si acepto las cartas de un juego, sucio desde el vamos, para intentar que aquellos que no saben de esas cuestiones de trampas y embrollos estén aunque sea un poquito mejor?

¿Dónde me ubico yo?
¿Dónde me ubicás vos si pienso así?
¿Estoy a la derecha o a la izquierda?

Creo yo que hay ideas, posturas, pensamientos inclasificables. Inclasificables en el sentido binario en el que uno piensa las cosas, por lo menos.
Derecha, izquierda, y por supuesto que hay un abismo entre uno y otro. Si a mí me preguntás, yo prefiero todo lo que esté del centro a la izquierda, nunca a la derecha. Sin llegar a la extrema izquierda, por supuesto: creo que es ahí donde el círculo se cierra y se enlaza con el otro lado. O sea, la derecha.

Pero lo cierto es que yo pienso de determinada manera, y apoyo algo en consecuencia, y ahí me caen los convencidos de un lado y del otro a decirme dónde pertenezco, dónde tengo que ir. Y -la verdad- yo no me veo en ninguno de esos lados a los que me mandan (ni siquiera a la mierda, que es un sitio al que me envían asiduamente).
No sé si estaré yo demasiado desorientado... o si los desorientados serán los que me mandan a un lado o al otro.

jueves, 21 de marzo de 2013

Teoría de los dos demonios: justificando lo injustificable

Cuando se habla de la dictadura cívico-militar de 1976, algunas personas (por lo general defensoras de los golpistas) tienden a sacar a relucir una teoría bastante dudosa: la de los dos demonios. Esa que dice una especie de "bueno, sí, los militares estuvieron mal en secuestrar y torturar a tanta gente... pero del otro lado no se quedaban atrás, ehhhh".
Esa idea de instalar que había dos males antagónicos en el país, que lo que ocurrió en realidad fue "una guerra", que había dos bandos y entre ellos se "peleaban".
Yo encuentro que esa teoría es una idea descabellada, la mire por donde se la mire.

Fuerzas NO iguales
Para empezar, no hubo nunca dos "males antagónicos" en igualdad de condiciones. Decir eso es como afirmar que una banda de chorros es lo mismo que la fuerza policial en su conjunto.
¿Decís que los Montoneros, el ERP eran asesinos porque ponían bombas? Está bien, decilo. Aún así, seguían siendo una banda -más o menos organizada, eso no importa- que delinquía. No eran un Estado (con todo lo que eso representa y conlleva) a cargo de los destinos del país. No había ni hubo nunca "igualdad de condiciones". No se puede comparar una organización terrorista con el aparato estatal. Sencillamente no es comparable.

Alguna que otra persona me ha corrido con la gente asesinada por los Montos, por ejemplo. Mi respuesta siempre es la misma:
Eso no tiene nada que ver con un plan sistemático de aniquilación llevado a cabo por parte del que ese entonces era el Estado (usurpado e ilegal desde el vamos, encima). Los campos de concentración en los que se mantenía a la gente durante meses e incluso años torturándola, los asesinatos en masa que se cometieron por parte del estado, la apropiación de más de 500 bebés y ni siquiera nombro el saqueo de bienes porque queda chico al lado de lo nombrado anteriormente.
Eso de querer comparar terrorismo con terrorismo de Estado es algo que no tiene ni pies ni cabeza. Los delitos que cometieron los guerrilleros son delitos comunes que atañen a la justicia común. En cambio, cualquier delito cometido por el Estado es un crimen más grave. Y no es que lo digo yo de caprichoso que soy: está contemplado así por la ley.
Por ejemplo: que un policía mate a alguien acarrea una pena más alta que si que lo hace un civil, y esto tiene una lógica: el policía se supone que está para proteger la ley, no para violarla. El civil no tiene esa obligación, la de proteger, la de ser vigilante de la ley.
Bajo ese mismo criterio, el Estado no debe jamás levantar su mano contra el pueblo, por más culpable que sea un individuo que cometió un delito.
A ver si nos entendemos: lo que debe hacer el Estado es apresar al infractor y someterlo a juicio. No secuestrarlo, torturarlo y matarlo.
Si el Estado -que está obligado por ley a protegernos- nos mata, siempre va a tener una sanción más grande que aquella que se le de a un tipo cualquiera que mata a otro.
Lo cual me lleva directamente a otro asunto

Los delitos de lesa humanidad
Los delitos de lesa humanidad son aquellos cometidos por el Estado de cualquier país. Estos delitos no prescriben, y la razón es que un delito cometido por el Estado siempre se considera más grave que el mismo delito cometido por un civil.
Los delitos cometidos por los Monto -por ejemplo- no son considerados de lesa humanidad por la sencilla razón que los Monto no eran el Estado. Por lo cual, y aunque joda, prescriben. Los de los militares no, porque ellos eran el Estado (ilegal, pero estado al fin) en ese momento.
Para pasarlo en limpio:
Todas las bombas que pusieron los guerrilleros, todos los atentados que hicieron, todo eso son delitos comunes, como podría ser un HDP que hoy viene y te mata a un amigo o familiar.
Lo que hizo la dictadura fue amparado por el mismo Estado, ya que ellos lo eran. Y eso significa que el Poder Ejecutivo, la ley, la policía, la gendarmería... todo lo que se te ocurra los encubría. Eso es más grave, mucho más grave, para la lógica básica y para la justicia. Porque los militares -al ser el estado- tenían 100% de impunidad asegurada de todos lados que uno pueda imaginar.

Y eso sólo hablando de las organizaciones guerrilleras. Que dicho sea de paso, para el año 1975 ya estaban prácticamente aniquiladas. El golpe se dio en el 76, momento para el cual ya no había "amenaza real" por parte de ningún "monto". Así que en realidad, la excusa de la  supuesta guerra es sólo eso: una excusa.

"Guerrilla"
Pero ojo, porque el tema "guerrilla" es nada más que otro intento de los golpistas y sus defensores para justificar lo injustificable, que es un golpe de Estado.
Es bien sabido (por todos aquellos que quieren ver) que muchísimas personas secuestradas no representaban peligro alguno para nadie.
¿O me van a decir que los pibes de La Noche de los Lápices eran guerrilleros por pedir el boleto estudiantil?
¿O que el negrito Floreal Avellaneda, de 15 años, era un peligro para la sociedad? Al Negrito se lo llevaron de su casa porque no encontraron a su padre, a quien estaban buscando. Y lo torturaron, a un pendejo de quince años, y lo empalaron. Si no saben lo que es un empalamiento, vayan a Google.
¿O que Pablo Míguez era un ponebombas? Pablo era un chico de 14 años cuando se lo llevaron a la ESMA, entre otros lugares en los que estuvo. Decime vos qué cosa tan horripilante podía haber hecho ese nene que amerite que lo torturen y asesinen.
¿Y las monjas francesas que secuestraron y asesinaron? ¿Acaso ellas también eran violentas?
¿Y los sacerdotes Yorio y Jalics (tan en boca de todos en estos días "papales")?
¿Y Claudio Tamburrini, jugador de fútbol, arquero de Almagro, que fue secuestrado en 1977? ¿Qué hacía él? ¿Acribillar gente a pelotazos, acaso?

Podría seguir durante días nombrando personas "chupadas", torturadas y asesinadas que NO ERAN guerrilleros ni nada que se le parezca. Esos que nombré más arriba son sólo aquellos que lograron tener nombre en el erario público, pero imagínense la cantidad de vidas similares que se llevaron los genocidas.
El verso de la "guerrilla" es nada más que eso: VERSO. A ver cuándo lo entienden todos aquellos que gritan a los cuatro vientos la palabra guerra con tanta liviandad.

Para finalizar
Estoy dejando afuera algunos factores, porque si no lo hago, esta entrada sería interminable. Pero quiero nombrar brevemente sólo uno de ellos: el robo de bebés. Esa atrocidad también la hicieron los militares y los civiles cómplices en esa época. No sé si te imaginás la real dimensión que tiene eso, pero pensalo un minuto: le robaban los bebés a las madres que parían en los campos de concentración. Y no sólo eso, sino que a esos bebés los anotaban como propios y nunca les decían su origen.
Ni siquiera en la guerra más cruenta se hizo eso.
Y esto no era ni siquiera eso, una guerra.

Y enlazando una cosa con otra, quiero que algo quede bien pero BIEN en claro:
Acá no hubo ninguna guerra.
Acá no hubieron dos bandos.
Acá no hubieron dos demonios.
Acá hubo uno sólo.
Ese demonio se llamó DICTADURA.

lunes, 18 de marzo de 2013

Francisco/Bergoglio. Un pensamiento

Intro necesaria
A esta altura del partido, creo que todos saben lo que yo pienso, cómo pienso y por qué lo pienso. Y -creo y espero- que sepan que siempre hablo desde la más absoluta honestidad. Aunque a veces les parezcan idioteces las que digo, y seguramente lo sean. Pero más allá de eso, siempre me manejé con la más absoluta de las honestidades, para con ustedes y para con mí mismo.
Nunca hice esto, pero esta vez, le voy a pedir perdón de antemano a quien sea se sienta ofendido o incómodo con lo que voy a decir.

Al grano
No voy a atacar a Bergoglio, o Francisco, tal es su nuevo nombre papal. No lo voy a hacer. Por lo menos, no por lo que ustedes esperan.
Sé que Bergoglio atacó al matrimonio igualitario con actitud cavernícola. Amigos, sean sinceros... ¿ustedes esperaban algo distinto de un cardenal de la iglesia católica? No hubo nada que no me esperara, y (espero) ninguno de ustedes. Nada sorprendente en esa postura, ni en la de adopción por parte de personas gay, que, por supuesto, fue adversa.
Sé también que se tiró contra este gobierno, al que yo considero uno de los mejores de la historia. Pero ¿eso me alcanza para condenarlo? Ciertamente no.

Lo realmente complicado con respecto al nuevo papa Francisco es su alegada benevolencia con la dictadura.
Y - con respecto a eso- no encontré nada firme y/o irrefutable que lo una. Sé que hay dos clérigos (Orlando Yorio y Francisco Jalics) que lo han acusado de entregarlos. Pero lo cierto es que esto nunca se comprobó. La justicia nunca dijo que Bergoglio haya hecho eso. Por lo cual, tengo que pensar que Bergoglio nunca lo hizo. Porque creo en la justicia y en la idoneidad de los investigadores y abogados. Si ellos llegaron a la conclusión de que el Papa Francisco no tuvo nada que ver con eso, yo les tengo que creer. Así como creo en la justicia cuando condenan a un genocida de esa misma dictadura que varias personas respetables para mí dicen que Bergoglio apañó. Si creo en la justicia, tengo que creer siempre, no sólo cuando me conviene o se ajusta a mi visión de las cosas.
Hay otra gente, además, que parece o es muy respetable, que lo defiende. No puedo hacer la vista gorda ni pretender que no lo escuché.
Perez Esquivel, un tipo al que respeto, dice que no cree que Bergoglio haya sido cómplice.
Lo mismo dice Mariotto, otra persona a la que respeto, y que parece conocer al Papa más que yo, por lo menos.
Cristina... se me hace que la Presi -a pesar de tener sus diferencias- está contenta, o por lo menos conforme, con esta nueva designación.
Una amiga del flamante Papa -no recuerdo su nombre en este momento- declaró que Bergoglio hizo que una persona bajo riesgo de ser "chupada" pudo dejar el país gracias a que Bergoglio le prestó sus documentos. Eso no es precisamente ser cómplice de la dictadura.

Conclusión inconclusa
Hubieron varias personas que me preguntaron acerca de lo que pienso del nuevo Papa. Por eso es que estoy haciendo esta publicación.
La verdad les digo: no sé qué pensar ni qué decir con respecto a Francisco/Bergoglio. Además de lo que ya me leyeron más arriba, esto es.
"Ambiguo" es la palabra que más me resuena en la cabeza. Pero -de verdad, amigos- no sé qué otra cosa decirles.

Lo único que sé de posta hoy por hoy es que habemus papam. Y que ese Papa es Argentino.
Nada más.
Estoy seguro que los convencidos de un lado y de otro me putearán y pensarán "¿pero este pendejo es idiota o qué?"
Seguramente todos y todas tengan razón: soy un gil enorme. Pero no puedo escribir algo y no decir lo que pienso. Y lo que pienso es esto que les dije. Que ni yo mismo sé qué es.